Betz Ruiz

¡Hola! Soy Betzaida, pero puedes llamarme Betz.

Mi Burbuja nació en 2013 como un diario de moda y, al igual que yo, ha evolucionado. Hoy, este es un espacio donde comparto desde mis tendencias favoritas y tips de belleza, hasta la cara más honesta de la maternidad y las lecciones que voy descubriendo en el camino. Bienvenida a este rincón donde exploramos juntas cómo hacer la vida moderna más hermosa y auténtica.

Más sobre mí

Por qué dejé de intentar ser influencer (y qué voy a mostrar ahora)

lunes, agosto 24, 2026

Hace poco leí un post de @jeviclub titulado "Razones por las que soy una pésima influencer". Y me quedé pensando en él por días.

No porque me identificara con cada punto — su vida y la mía son distintas — sino porque me hizo mirar hacia atrás y ver todas las veces que intenté ser algo que no era. Y todas las veces que, al no lograrlo, simplemente dejé de publicar.

Lo que más me removió fue su cierre: esa idea de que no quiere que la sigas por ser influencer, sino que la leas, la escuches y preguntes con ella. Que seas curiosa y protagonista de tu vida real. Me sentí reflejada al cien por ciento — y entendí que eso es exactamente lo que quiero hacer al reactivar mis cuentas de redes sociales: publicar sin presionarme, sin compararme con lo que otras hacen, sin buscar mostrar algo que no soy.

Esta es mi versión de esa reflexión.

Collage editorial que contrasta la vida curada de influencer con fotos reales del día a día en casa

Cuando quise ser lo que no era

Cuando empecé miburbujablog en Instagram, hacía collages con piezas de diferentes marcas para armar outfits para distintas ocasiones. Me movía muchísimo ver cómo otras personas — bloggers e influencers del momento — llevaban la moda. Pero yo no tenía el capital para verme así.

Aun así, me sentía feliz e ilusionada. Estaba creando algo propio, desarrollando algo que nunca pensé que me iba a gustar. En mi época escolar siempre me sentí con poca habilidad artística y de escritura, y el blog terminó despertando las dos de una manera que me hizo crecer como persona y como profesional, en un área donde nunca pensé que estaría.

Después vinieron las etapas. En los siguientes años pasé por procesos que quizás muchas también han vivido:

Seguir tendencias de otras influencers. Compraba la ropa, me la ponía — y no era yo. La usaba dos o tres veces y quedaba en el olvido.

Maquillaje y skincare. Compré mil y un productos para aprender, hacer tutoriales, todo. Y sí, aprendí. Hice cursos y me encantó el proceso. Pero soy introvertida, no salgo mucho, y cuando lo hago me arreglo lo mínimo porque puedo tardarme un rato largo intentando replicar un maquillaje elaborado.

Igual con el skincare. Probé muchas marcas y productos que no me hacían falta o que no eran adecuados para mi tipo de piel. Y me he dado cuenta de que, aunque pasos como la doble limpieza son esenciales, genuinamente lo que ha ayudado a mi piel es el cambio de alimentación y el ejercicio. Eso es lo que veo que hace la diferencia.

Y ojo: conozco a muchas mujeres a quienes estas etapas las han ayudado. Han aprendido a cuidar su piel y a seguir una especie de ritual que les da un momento de paz consigo mismas. Y a otras, vestirse con las últimas tendencias y maquillarse para su trabajo o para salir con amistades las hace sumamente felices. Me parece maravilloso. De hecho, sigo viendo influencers que muestran ese contenido y me encanta. Simplemente que, por mi forma de ser y mi rutina diaria, no es algo que actualmente haga, necesite o me mueva.

Por qué dejé de publicar

Con la llegada de mil y un influencers, creadores de contenido y más, no me sentía la persona adecuada para influenciar o para mostrar "lo poco que hago".

En mi día a día no pasaba mucho. No tenía grandes productos que mostrar. No colaboraba con marcas como otras. No tenía el closet para enseñar todo lo que me gustaba escribir. Y en el camino escribí sobre cosas que no tenía ni vivía, por lo que Mi Burbuja — ese lugar que era mío — se empezó a sentir vacío.

No hubo un momento exacto en que decidiera dejar de compartir. Fueron idas y venidas durante varios años, donde el peso diario de crear contenido a diestra y siniestra se me hacía cuesta arriba: yo estaba en casa, más en pijama que en ropa súper trend, con un armario básico y una vida normal, sin muchas salidas y sin mucho movimiento.

Sentía que no tenía nada que mostrar mientras la mayoría de las influencers de moda, belleza y estilo de vida publicaban tutoriales de maquillaje, outfits, dónde comer, un viaje a un lugar maravilloso... Nada de eso pertenecía a mi día a día. Pero hoy me doy cuenta de que era, sobre todo, comparación.

Así que fui dejando el blog de lado muchas veces. Y sobre todo, dejé de publicar en mis redes sociales.

Lo que sí construí mientras tanto

Mientras yo sentía que no estaba haciendo nada, en realidad estaba haciendo bastante.

Durante todos esos años con el blog — poco a poco, incluso en los momentos de pausa — fueron llegando colaboraciones que me abrieron puertas y me emocionaban. Junto con las páginas de posts patrocinados y plataformas como Fiverr, me abrieron un mundo de oportunidades que nunca imaginé y que hoy todavía me resulta maravilloso.

Y así llegó mi trabajo con una marca real, donde escribir posts de moda sobre su ropa me llevó a desarrollar otras habilidades y responsabilidades que nunca pensé tener. Hoy, siete años después de haber entrado a esa empresa, ese camino nos permite, como padres, trabajar desde casa mientras criamos juntos a nuestro bebé.

Lo que voy a mostrar ahora

Hoy quiero retomar todo a mi manera. Publicar lo que me mueve en el día a día — no para influenciar a nadie, sino para compartir. Para que, si alguien vive lo mismo que yo, me cuente qué le funciona, cómo lo vive y qué reflexiones tiene al respecto. Para entablar conversaciones que nos enriquezcan.

Entonces, lo que vas a ver por aquí — y en mi Instagram — es, sencillamente, la vida de una mujer, esposa y mamá que trabaja y hace ejercicio en casa. Que vas a ver usando la misma ropa muchas veces, porque sigo sin tener el gran closet. Que lee muchas novelas románticas y de fantasía siempre que puede.

Que está buscando actividades creativas como esos collages — pero ahora manuales. Que cada cierto tiempo te compartirá una reseña honesta de algo que compró, sea ropa o algún producto que nos funcione en casa. Y que busca nuevas formas de entretenerse con su esposo y un bebé maravilloso, pero sobre todo, que está buscando su versión más auténtica.

Por ello, en mis cuentas no quiero decirte lo que tienes que hacer, qué comprar, cómo pensar sobre un tema o cómo comportarte. Solo voy a mostrar lo que soy.

En agradecimiento

Aunque mis razones fueron más de comparación, al mismo tiempo siento que no estaba siendo agradecida con mi proceso. Sé que todo este camino no sería posible sin la bondad y misericordia de Dios. Nos ha bendecido grandemente como hogar, y todo lo que tenemos hoy es gracias a Él.

Escribir esto me hizo darme cuenta de que he crecido, y de que no tengo que compararme con nadie más. No tengo la vida más movida — pero cada cosa que conforma mi día a día es lo que me hace ser quien soy. Y por eso estoy profundamente agradecida.

¿Y tú? ¿Has intentado alguna vez ser una versión de ti que no eras? ¿O hay algo que dejaste de mostrar porque sentías que no era suficiente? Te leo en los comentarios.

El 24 de junio cambió todo: lo que el terremoto me enseñó sobre vivir de verdad

martes, agosto 04, 2026

El 24 de junio de 2026 le cambió la vida a muchos venezolanos. Y quienes vivimos el doblete sísmico, creo que nunca volveremos a ser los mismos.

En mi caso, estar en el apartamento con mi esposo y mi bebé de año y medio fue uno de los momentos más terroríficos que he vivido en mis 33 años. Segundos antes, mi bebé y yo estábamos jugando y riendo en su cuarto. Menos de un minuto después, pensé que no lo contaríamos.

Quedé en shock, viendo cómo todo se movía, escuchando cómo el edificio crujía durante casi dos interminables minutos — y solo escuchaba a mi esposo orar, sin poder dejar de abrazar a mi bebé.

Collage editorial sobre el terremoto del 24 de junio en Venezuela: escombros, calendario marcado y una familia orando junto a un árbol en flor

Los días después

Luego vino el silencio de no saber. Por casi una hora, sin noticias de mi mamá, de mi familia, sin entender lo que había pasado más allá del pueblo donde vivo. Y después, intentar dormir junto a mi bebé mientras mi esposo hacía vigilia, sin saber si podía repetirse — con la mente fabricando pesadillas de escenarios horribles que espero nunca volver a tener.

En los días siguientes, la pesadilla no paró. Ver los videos devastadores de La Guaira, los edificios caídos, cómo se vivió en otras partes del país. No parábamos de temblar, de activarnos con cualquier ruido, cualquier movimiento — hasta las vibraciones de los carros nos ponían en alerta.

Y en medio de todo eso, supe de una excompañera de la universidad que estaba desaparecida en alguno de los tantos edificios derrumbados en La Guaira. Días más tarde, publicaron que la encontraron sin vida. No pude evitar recordar lo divertida, ruidosa y llena de vida que era. Recordé incluso la última conversación que tuvimos, y me sentí muy triste.

Ver los testimonios, las personas buscando a sus familiares, lo que quedó de algunos lugares — me hizo detenerme y reevaluar todo.

Lo que la tierra movió en mí

Ha pasado más de un mes desde ese día. Y hoy, acostada junto a mi bebé, entiendo que el sismo no solo movió el suelo — movió mis prioridades, mi tiempo, lo que considero importante.

Ya tenía meses sobreestimulada, trabajando sin parar, con el cortisol a millón. Uno de mis trabajos me hizo ilusión en su momento y aprendí muchísimo, pero ya me sentía estancada, sin motivación y drenando toda mi energía. Llevaba meses dándole vueltas a la decisión.

Hasta que en una conversación entre amigas, una de ellas dijo algo que se me quedó grabado: que todo esto la hizo pensar que no le gustaba su vida, porque estaba en un trabajo que no le gustaba y sin motivación — y que la vida cambia en un segundo, y no quería que le pasara a ella.

Ya habíamos tenido conversaciones parecidas antes. Pero esta vez fue distinto. Ver a mi bebé, a mi esposo, mi vida como venía pasando últimamente — y un mensaje de mi jefa que no me gustó para nada — fue el punto final. No solo para poder avanzar con mi otro trabajo, sino para algo mucho más importante: darle espacio al amor que quiero que invada mi vida, mi hogar, y a los recuerdos que quiero formar con los míos.

Aunque esa entrada de dinero extra es algo con lo que contábamos mes a mes, mi salud mental y emocional es otra hoy.

¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?

Hacía tiempo quería escribir sobre esto. Y el 24 de junio me dio el empujón final.

Aunque trabajábamos desde casa, cumplir con dos trabajos, las tareas del hogar y sobre todo estar presente para nuestro bebé de año y medio se me hacía cuesta arriba muchas veces. Aunque mi esposo pasaba la mayoría del tiempo con él, cuando yo necesitaba avanzar con mi otro trabajo, mi chiquito me veía sentada en el escritorio y buscaba la excusa del pecho para reclamar mi atención.

Mientras tanto, mi cabeza estaba sobreestimulada por mil pendientes supuestamente urgentes que llevaban tiempo sin encajar — estrategias, objetivos y tareas que nunca terminaban en nada.

En algún punto entendí que yo buscaba estabilidad económica, pero me estaba perdiendo del amor, de una vida sin estrés, de hacer las actividades que me llenan, de mi matrimonio y mucho más.

Un mes después — y el miedo que sigue

Hoy sigo teniendo terrores nocturnos. Seguimos agitándonos por cada pequeño movimiento. Tenemos bolsos de emergencia hechos, sin importar lo que digan sobre la probabilidad de que vuelva a ocurrir — el temor sigue ahí y queremos estar preparados.

Pero apartando eso, algo abrió espacio. Agradezco infinitamente cada momento con mi bebé, el dormir a su lado — sin importar cuántas veces me despierte porque quiera dormir encima de mí o quiera tomar pecho —, el pasar más tiempo con mi esposo, reconectar con amistades, ver películas y leer libros que tenía tiempo queriendo leer y que mi mente workaholic no me permitía.

Empecé a leer la saga Trono de Cristal — que compré el pasado Black Friday — con una lamparita para libros que me regaló mi esposo en mi último cumpleaños. Me está haciendo muchísima ilusión. Y aunque sigo leyendo o viendo películas y series en mi teléfono mientras mi bebé duerme a mi lado por las noches, la vida se siente muy diferente.

Desde el privilegio de estar entera

Sé que estoy hablando desde el privilegio de no haber perdido familiares ni bienes materiales. Y quería nombrarlo, porque sería deshonesto no hacerlo.

Pero también quería dejar mi registro — de lo que viví, de cómo me siento, de lo que cambió en mí esta experiencia. Porque a veces el testimonio de alguien que salió ilesa también tiene valor: el de recordarle a quien lo perdió todo que su historia importa, y el de recordarle a quien no vivió el sismo que la vida puede cambiar en dos minutos.

Hoy abrazo a mi versión de ese día. A la que asustada escuchaba las oraciones de su esposo y abrazaba a su bebé — y que lo sigue abrazando siempre que puede. Y le diría que no tenga miedo de tomar esa decisión que ya había tomado a principios de año, porque el amor le va a retribuir enormemente lo que cree que va a perder. Que confíe en Dios, porque solo Él está y estará siempre obrando en su vida de una manera hermosa. Y que lo que hoy le dice adiós le abrirá nuevas oportunidades y más amor.

«Más vale un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.»

Eclesiastés 4:6

Me gustaría saber de ti que lees este post: ¿viviste el sismo o lo seguiste desde lejos? ¿Has vivido una experiencia como esta que cambió tu vida por completo? Te leo en los comentarios.

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About

¡Hola! Soy Betzaida Ruiz, una escritora, creadora y mamá de 32 años.

Este espacio nació en diciembre de 2013 por mi pasión por la moda, donde solía compartir mis collages y prendas favoritas. Hoy, Mi Burbuja ha evolucionado conmigo. Me encanta seguir compartiendo lo mejor de belleza y estilo de vida, pero ahora con un toque extra: mi aventura y mis descubrimientos como mamá. Aquí encontrarás contenido auténtico que celebra todas las facetas de la vida moderna.

¿Colaboramos? Para asociaciones o colaboraciones, por favor envíame un mail a info@miburbuja.com

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