Betz Ruiz

¡Hola! Soy Betzaida, pero puedes llamarme Betz.

Mi Burbuja nació en 2013 como un diario de moda y, al igual que yo, ha evolucionado. Hoy, este es un espacio donde comparto desde mis tendencias favoritas y tips de belleza, hasta la cara más honesta de la maternidad y las lecciones que voy descubriendo en el camino. Bienvenida a este rincón donde exploramos juntas cómo hacer la vida moderna más hermosa y auténtica.

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Tu rostro ya decidió: guía de monturas según tu forma de cara

miércoles, septiembre 23, 2026

Luego de tener mi primera cita oftalmológica y un diagnóstico que tenía todo el sentido, era hora de ir a la óptica a elegir las gafas que me acompañarían a diario para trabajar, leer y hacer actividades didácticas con mi bebé.

Quizás para quienes ya están acostumbrados o saben qué lentes les van, es un proceso sencillo. Pero en mi caso, al ser los primeros lentes que usaría a diario — y no para cubrirme del sol o verme chic en las fotos —, me tomó dos visitas a la óptica, dos grupos de WhatsApp llenos de fotos, varias conversaciones con mi esposo y un cambio de opinión de último minuto.

Ya te conté todo eso en mi otro post. Aquí quise armar la guía que me hubiera gustado tener antes de empezar.

Collage retro en blanco y negro de mujeres con lentes cat-eye y un titular de periódico sobre monturas

¿Cuál es tu forma de rostro?

Para saber qué monturas te favorecen más, el primer paso es conocer la forma de tu rostro.

En mi caso, aproveché la tecnología: subí una foto mía a Gemini para que analizara mis facciones e identificara mi tipo de rostro, además de sugerirme qué estilos me quedan mejor. La inteligencia artificial me armó un collage comparativo superútil, que te dejo aquí para que veas el resultado.

Ocho monturas distintas probadas en el mismo rostro: pasta negra, carey, metálicas finas y montura al aire
Las ocho que le pedí a Gemini que me montara sobre mi propia foto. La que elegí no fue ninguna de las dos primeras.

Pero si prefieres el método clásico y no eres muy fan de subir fotos a aplicaciones de IA, también puedes hacerlo tú misma frente al espejo: recógete el cabello por completo, mírate de frente y observa dónde está la parte más ancha de tu cara y cómo son las líneas de tu mandíbula.

Las seis formas y qué montura le va a cada una

Para guiarte, aquí tienes la descripción de las formas de rostro más comunes y los tipos de lentes que mejor le sientan a cada una:

Ovalado. Considerado el tipo de rostro más equilibrado, donde la frente es ligeramente más ancha que la mandíbula y las proporciones resultan muy armónicas. La buena noticia es que prácticamente cualquier montura le funciona. El único detalle a tener en cuenta es evitar lentes excesivamente grandes que sobrepasen el ancho de la cara y rompan ese equilibrio natural.

Redondo. Caracterizado por mejillas más marcadas, mandíbula de líneas suaves y una longitud y anchura bastante similares. Para este rostro, las mejores aliadas son las monturas angulares: rectangulares, cuadradas y de estilo cat-eye. Aportan estructura y alargan la cara visualmente. Las monturas demasiado redondas, por el contrario, acentúan la redondez.

Cuadrado. Se distingue por una mandíbula bien definida y una frente ancha con líneas rectas paralelas. Las monturas de bordes redondeados u ovalados son perfectas para suavizar esos ángulos. En cambio, los marcos muy cuadrados o con esquinas muy marcadas terminan endureciendo la línea de la mandíbula.

Diamante. Destaca por tener pómulos anchos y definidos, con una frente y una barbilla más estrechas. Los modelos cat-eye, las formas ovaladas y los lentes con detalles o color en la parte superior funcionan de maravilla, ya que centran la atención en la mirada, equilibran la anchura de los pómulos y suavizan los rasgos.

Corazón (o triángulo invertido). Presenta una frente más ancha que se va estrechando progresivamente hasta llegar a un mentón afilado. Le favorecen las monturas que aportan peso visual en la parte inferior, los diseños al aire o semi al aire y las formas ovaladas. Es mejor evitar armazones muy recargados en la parte superior para no desequilibrar las proporciones.

Alargado. El rostro es visiblemente más largo que ancho. Aquí lo ideal es buscar monturas altas, de tamaño medio a grande, o con detalles en las varillas laterales, ya que ayudan a acortar el rostro e introducen anchura visual. Las gafas muy estrechas o pequeñas hacen que la cara se vea aún más alargada.

Un pequeño recordatorio de mi parte: todo esto son guías orientativas de estilismo, no reglas escritas en piedra. Al final del día, la moda se trata de experimentar y de sentirte cómoda con lo que llevas.

Más de una vez he usado los lentes de sol redondos de mi esposo, que tiene un tipo de rostro más cuadrado. En teoría eran los menos favorecedores para el mío, y sin embargo me gusta cómo me lucen. Así que úsalo como punto de partida, ¡pero nunca dejes de probarte lo que realmente te guste y te haga sentir de acuerdo a tu estilo y personalidad!

Seis formas de rostro —óvalo, redondo, cuadrado, diamante, corazón y alargado— con las monturas que favorecen a cada una

La regla universal: lo que aplica para todas

Más allá de la forma de tu cara, hay detalles técnicos de ajuste que hacen toda la diferencia entre unos lentes que te quedan impecables y unos que resultan incómodos o desproporcionados. Sin importar tu tipo de rostro, estas tres reglas universales nunca fallan:

  1. El ancho ideal (¡que no parezcan prestadas!). La montura debe enmarcar tu cara, no sobrepasarla. Si los laterales de los lentes sobresalen demasiado hacia los lados de tu rostro, perderán la proporción y darán la sensación de que te quedan gigantes o que no son tuyos. Busca que el ancho de la montura coincida con el punto más ancho de tus pómulos o sienes.
  2. El puente es el rey de la comodidad. Solemos fijarnos solo en el diseño de la montura, pero el puente — esa pieza central que se apoya en la nariz — es crucial. Si te queda ancho o flojo, los lentes se te estarán resbalando constantemente y te pasarás el día acomodándotelos. Si por el contrario aprieta demasiado, terminarás con marcas rojas molestas y el típico dolor de cabeza al final de la jornada. Pruébate la montura y asegúrate de que se asiente de forma firme pero cómoda.
  3. Cuidado con esconder tus cejas. Las cejas son las encargadas de darle expresión y marco a tu mirada. Lo ideal es que la parte superior de la montura quede justo por debajo de ellas o alineada con la línea inferior de la ceja. Si tus cejas quedan completamente tapadas o escondidas detrás del cristal, tu rostro puede perder expresividad.

El método que terminé usando sin proponérmelo

Sin darme cuenta, armé un sistema que le recomiendo a cualquiera que vaya por primera (o décima) vez a comprar sus lentes:

  1. Pide presupuesto, no compres el mismo día. Ir a mirar a las ópticas no te compromete a nada. Pide toda la información y la orientación que necesites, así te repitan lo mismo en cada una.
  2. Tómate fotos con cada modelo que te guste. Al ser unos lentes que usarás a diario, lo ideal es sentirte lo más cómoda posible con ellos. Así que ve a la óptica con un look que uses habitualmente y con tu maquillaje de siempre — si usas —, y tómate fotos con cada montura que te guste: de frente, de perfil y hasta de lejos, como si tomaras una foto de tu outfit. Las ópticas tienden a tener muchos espejos y luces altas, así que aprovecha y hazte todas las que creas necesarias.
  3. Consúltalo con gente de confianza. Yo les mandé las fotos a mi grupo de amigas, a mi mamá y a mi hermana, y lo discutí con mi esposo. Cada quien ve algo distinto: te pueden dar mucha más claridad sobre lo que quieres o, por el contrario, señalarte un modelo que no habías considerado. Eso sí, son opiniones. Difícilmente te vas a sentir a gusto usando algo que eligieron otros y con lo que tú no te sientes cómoda. Tómalo como una ayuda, pero la decisión final es tuya. Lo digo porque a mí me funcionó, pero sé que a otra persona podría abrumarla todavía más.
  4. Vuelve otro día, con la cabeza fría. La montura sigue ahí. Tú ya no estás abrumada y tienes la decisión previamente tomada. E incluso puedes aprovechar para revisar monturas parecidas a la que elegiste y darte una segunda vuelta antes de decidir.

Los errores que casi todas cometemos

Hay detalles que no salen en las guías de forma de rostro y que noté a punta de espejo:

  • Aunque para mi tipo de rostro los modelos más cuadrados o con ángulos rectos dicen ser los mejores, me encanta cómo me quedan los lentes ovalados e incluso los redondeados de mi esposo. Sigue tu estilo y tu intuición.
  • Así como hay tendencias de ropa, los accesorios no se quedan atrás. Vas a ver lentes de diferentes formas, colores y tamaños. Elige aquellos con los que te sientas más cómoda y que te hagan sentir tú misma. En mi caso, me fijé en que la única foto donde salía sonriendo era la de los lentes que más me gustaban.
  • Hay monturas de mil y un colores, además de las diferentes formas que puedas encontrar. Al igual que con la forma de tu rostro, la mayoría opta por elegir entre sus colores favoritos o los que vayan mejor con su tono de piel. Pero puedes ir más allá: piensa en los colores que más usas a diario en tu guardarropa, de qué color son los accesorios que más llevas, o decántate por un tono básico que combine con todo. También vale arriesgarte por una combinación única o excéntrica si ese es tu estilo.
  • Y algo que ninguna guía menciona: si usas audífonos, pruébate la montura pensando en el grosor de las patillas. Antes de mis gafas graduadas casi no usaba mis lentes de luz azul, porque combinarlos con los audífonos era terminar con molestia detrás de las orejas e incluso dolor de cabeza. Cambiar a mis JLab Go POP+ me alivió muchísimo, y desde entonces reviso las patillas con otro ojo. Para las que llevamos lentes, ese detalle cambia el día entero.

Tratamientos para cristales: ¿cuál necesitas realmente?

Ciertas ópticas tienden a ofrecer algunos tratamientos extra para el cristal, que resultan beneficiosos dependiendo del uso, del lugar donde vivas y de la sensibilidad a la luz que tengas. Teniendo en cuenta que hacen subir un poco el precio de los cristales, te explico los más comunes por si consideras que te serían útiles:

  • Antirreflejo. Elimina los reflejos molestos de cualquier fuente de luz: el sol, los bombillos, los faros de los carros de noche. Y además hace que en las fotos se te vean los ojos y no un brillo blanco.
  • Filtro de luz azul. Está diseñado específicamente para bloquear la luz de alta energía que emiten las pantallas de computadoras, teléfonos y tabletas.
  • Fotocromáticos (lentes fotosensibles). Se oscurecen al contacto con la luz solar y vuelven a ser transparentes en interiores. La opción más práctica si no quieres llevar dos pares de lentes a todas partes.
  • Protección UV y capas repelentes. Existen tratamientos que bloquean el 100% de los rayos ultravioleta en cristales transparentes, así como capas hidrofóbicas que repelen el agua, el polvo y las huellas de los dedos para mantener tus gafas limpias por más tiempo.

En mi caso me decanté por el antirreflejo. Porque aunque los uso mayormente para trabajar, también quiero poder usarlos al salir si lo siento necesario. Y para eso, este efecto me resulta más útil.

Además, hay algo que conversé con la oftalmóloga que me atendió. Al comentarle que ya tenía lentes de luz azul, me dijo que no hay evidencia científica sólida sobre ese filtro y que puede tratarse de un efecto placebo. Solo puedo decirte que a mí, y sobre todo a mi esposo, esos lentes nos han funcionado. Pero para mis gafas graduadas preferí elegir el antirreflejo.

Si tu presupuesto es limitado

Invierte en el cristal antes que en la montura. La montura es lo que se ve; el cristal es lo que te cambia el día. Podrás conseguir lentes ya estandarizados con monturas fantásticas, pero no hay como unos hechos para ti, con un cristal mucho más profesional.

En mi caso, las monturas de la marca Palazzo tenían un precio estándar sin importar cuál eligiera. En cuanto al cristal, había dos rangos de precio pero no mucha diferencia en la calidad, así que elegí la opción más económica con mi fórmula y efecto antirreflejo — lo cual elevó un poco el precio final.

Y si nada de esto te aplica

Si eres de las que entra a la óptica, señala una montura, sale en diez minutos y queda feliz: también está bien. Yo necesité dos visitas, un grupo de WhatsApp y un cambio de opinión sobre la marcha. Teniendo en cuenta que era mi primera vez eligiendo lentes, me gustó el método que utilicé.

Pero también hay quienes llevan lentes desde muy pequeños y ya saben exactamente qué les queda mejor y cuál es su estilo de montura. Y hay quienes todavía no han pisado un oftalmólogo, aunque hace rato sospechan que lo necesitan. Yo estuve ahí también.

Si quieres saber cómo terminó mi historia — incluido el cambio de opinión de último minuto y cuál es la montura que elegí —, te la cuento completa aquí. Además, aquí te dejo una infografía con la guía completa. Guárdala para cuando estés frente al espejo de la óptica.

Infografía con seis formas de rostro y las monturas recomendadas para cada una, más tres reglas de ajuste

¿Cuál es tu forma de rostro y qué montura crees que te gustaría llevar? Si vas pronto a elegir tus lentes, déjame tu experiencia y cuál fue tu opción final. Te leo en los comentarios.

Por qué dejé de intentar ser influencer (y qué voy a mostrar ahora)

lunes, agosto 24, 2026

Hace poco leí un post de @jeviclub titulado "Razones por las que soy una pésima influencer". Y me quedé pensando en él por días.

No porque me identificara con cada punto — su vida y la mía son distintas — sino porque me hizo mirar hacia atrás y ver todas las veces que intenté ser algo que no era. Y todas las veces que, al no lograrlo, simplemente dejé de publicar.

Lo que más me removió fue su cierre: esa idea de que no quiere que la sigas por ser influencer, sino que la leas, la escuches y preguntes con ella. Que seas curiosa y protagonista de tu vida real. Me sentí reflejada al cien por ciento — y entendí que eso es exactamente lo que quiero hacer al reactivar mis cuentas de redes sociales: publicar sin presionarme, sin compararme con lo que otras hacen, sin buscar mostrar algo que no soy.

Esta es mi versión de esa reflexión.

Collage editorial que contrasta la vida curada de influencer con fotos reales del día a día en casa

Cuando quise ser lo que no era

Cuando empecé miburbujablog en Instagram, hacía collages con piezas de diferentes marcas para armar outfits para distintas ocasiones. Me movía muchísimo ver cómo otras personas — bloggers e influencers del momento — llevaban la moda. Pero yo no tenía el capital para verme así.

Aun así, me sentía feliz e ilusionada. Estaba creando algo propio, desarrollando algo que nunca pensé que me iba a gustar. En mi época escolar siempre me sentí con poca habilidad artística y de escritura, y el blog terminó despertando las dos de una manera que me hizo crecer como persona y como profesional, en un área donde nunca pensé que estaría.

Después vinieron las etapas. En los siguientes años pasé por procesos que quizás muchas también han vivido:

Seguir tendencias de otras influencers. Compraba la ropa, me la ponía — y no era yo. La usaba dos o tres veces y quedaba en el olvido.

Maquillaje y skincare. Compré mil y un productos para aprender, hacer tutoriales, todo. Y sí, aprendí. Hice cursos y me encantó el proceso. Pero soy introvertida, no salgo mucho, y cuando lo hago me arreglo lo mínimo porque puedo tardarme un rato largo intentando replicar un maquillaje elaborado.

Igual con el skincare. Probé muchas marcas y productos que no me hacían falta o que no eran adecuados para mi tipo de piel. Y me he dado cuenta de que, aunque pasos como la doble limpieza son esenciales, genuinamente lo que ha ayudado a mi piel es el cambio de alimentación y el ejercicio. Eso es lo que veo que hace la diferencia.

Y ojo: conozco a muchas mujeres a quienes estas etapas las han ayudado. Han aprendido a cuidar su piel y a seguir una especie de ritual que les da un momento de paz consigo mismas. Y a otras, vestirse con las últimas tendencias y maquillarse para su trabajo o para salir con amistades las hace sumamente felices. Me parece maravilloso. De hecho, sigo viendo influencers que muestran ese contenido y me encanta. Simplemente que, por mi forma de ser y mi rutina diaria, no es algo que actualmente haga, necesite o me mueva.

Por qué dejé de publicar

Con la llegada de mil y un influencers, creadores de contenido y más, no me sentía la persona adecuada para influenciar o para mostrar "lo poco que hago".

En mi día a día no pasaba mucho. No tenía grandes productos que mostrar. No colaboraba con marcas como otras. No tenía el closet para enseñar todo lo que me gustaba escribir. Y en el camino escribí sobre cosas que no tenía ni vivía, por lo que Mi Burbuja — ese lugar que era mío — se empezó a sentir vacío.

No hubo un momento exacto en que decidiera dejar de compartir. Fueron idas y venidas durante varios años, donde el peso diario de crear contenido a diestra y siniestra se me hacía cuesta arriba: yo estaba en casa, más en pijama que en ropa súper trend, con un armario básico y una vida normal, sin muchas salidas y sin mucho movimiento.

Sentía que no tenía nada que mostrar mientras la mayoría de las influencers de moda, belleza y estilo de vida publicaban tutoriales de maquillaje, outfits, dónde comer, un viaje a un lugar maravilloso... Nada de eso pertenecía a mi día a día. Pero hoy me doy cuenta de que era, sobre todo, comparación.

Así que fui dejando el blog de lado muchas veces. Y sobre todo, dejé de publicar en mis redes sociales.

Lo que sí construí mientras tanto

Mientras yo sentía que no estaba haciendo nada, en realidad estaba haciendo bastante.

Durante todos esos años con el blog — poco a poco, incluso en los momentos de pausa — fueron llegando colaboraciones que me abrieron puertas y me emocionaban. Junto con las páginas de posts patrocinados y plataformas como Fiverr, me abrieron un mundo de oportunidades que nunca imaginé y que hoy todavía me resulta maravilloso.

Y así llegó mi trabajo con una marca real, donde escribir posts de moda sobre su ropa me llevó a desarrollar otras habilidades y responsabilidades que nunca pensé tener. Hoy, siete años después de haber entrado a esa empresa, ese camino nos permite, como padres, trabajar desde casa mientras criamos juntos a nuestro bebé.

Lo que voy a mostrar ahora

Hoy quiero retomar todo a mi manera. Publicar lo que me mueve en el día a día — no para influenciar a nadie, sino para compartir. Para que, si alguien vive lo mismo que yo, me cuente qué le funciona, cómo lo vive y qué reflexiones tiene al respecto. Para entablar conversaciones que nos enriquezcan.

Entonces, lo que vas a ver por aquí — y en mi Instagram — es, sencillamente, la vida de una mujer, esposa y mamá que trabaja y hace ejercicio en casa. Que vas a ver usando la misma ropa muchas veces, porque sigo sin tener el gran closet. Que lee muchas novelas románticas y de fantasía siempre que puede.

Que está buscando actividades creativas como esos collages — pero ahora manuales. Que cada cierto tiempo te compartirá una reseña honesta de algo que compró, sea ropa o algún producto que nos funcione en casa. Y que busca nuevas formas de entretenerse con su esposo y un bebé maravilloso, pero sobre todo, que está buscando su versión más auténtica.

Por ello, en mis cuentas no quiero decirte lo que tienes que hacer, qué comprar, cómo pensar sobre un tema o cómo comportarte. Solo voy a mostrar lo que soy.

En agradecimiento

Aunque mis razones fueron más de comparación, al mismo tiempo siento que no estaba siendo agradecida con mi proceso. Sé que todo este camino no sería posible sin la bondad y misericordia de Dios. Nos ha bendecido grandemente como hogar, y todo lo que tenemos hoy es gracias a Él.

Escribir esto me hizo darme cuenta de que he crecido, y de que no tengo que compararme con nadie más. No tengo la vida más movida — pero cada cosa que conforma mi día a día es lo que me hace ser quien soy. Y por eso estoy profundamente agradecida.

¿Y tú? ¿Has intentado alguna vez ser una versión de ti que no eras? ¿O hay algo que dejaste de mostrar porque sentías que no era suficiente? Te leo en los comentarios.

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¡Hola! Soy Betzaida Ruiz, una escritora, creadora y mamá de 32 años.

Este espacio nació en diciembre de 2013 por mi pasión por la moda, donde solía compartir mis collages y prendas favoritas. Hoy, Mi Burbuja ha evolucionado conmigo. Me encanta seguir compartiendo lo mejor de belleza y estilo de vida, pero ahora con un toque extra: mi aventura y mis descubrimientos como mamá. Aquí encontrarás contenido auténtico que celebra todas las facetas de la vida moderna.

¿Colaboramos? Para asociaciones o colaboraciones, por favor envíame un mail a info@miburbuja.com

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