Luego de tener mi primera cita oftalmológica y un diagnóstico que tenía todo el sentido, era hora de ir a la óptica a elegir las gafas que me acompañarían a diario para trabajar, leer y hacer actividades didácticas con mi bebé.

Quizás para quienes ya están acostumbrados o saben qué lentes les van, es un proceso sencillo. Pero en mi caso, al ser los primeros lentes que usaría a diario — y no para cubrirme del sol o verme chic en las fotos —, me tomó dos visitas a la óptica, dos grupos de WhatsApp llenos de fotos, varias conversaciones con mi esposo y un cambio de opinión de último minuto.

Ya te conté todo eso en mi otro post. Aquí quise armar la guía que me hubiera gustado tener antes de empezar.

Collage retro en blanco y negro de mujeres con lentes cat-eye y un titular de periódico sobre monturas

¿Cuál es tu forma de rostro?

Para saber qué monturas te favorecen más, el primer paso es conocer la forma de tu rostro.

En mi caso, aproveché la tecnología: subí una foto mía a Gemini para que analizara mis facciones e identificara mi tipo de rostro, además de sugerirme qué estilos me quedan mejor. La inteligencia artificial me armó un collage comparativo superútil, que te dejo aquí para que veas el resultado.

Ocho monturas distintas probadas en el mismo rostro: pasta negra, carey, metálicas finas y montura al aire
Las ocho que le pedí a Gemini que me montara sobre mi propia foto. La que elegí no fue ninguna de las dos primeras.

Pero si prefieres el método clásico y no eres muy fan de subir fotos a aplicaciones de IA, también puedes hacerlo tú misma frente al espejo: recógete el cabello por completo, mírate de frente y observa dónde está la parte más ancha de tu cara y cómo son las líneas de tu mandíbula.

Las seis formas y qué montura le va a cada una

Para guiarte, aquí tienes la descripción de las formas de rostro más comunes y los tipos de lentes que mejor le sientan a cada una:

Ovalado. Considerado el tipo de rostro más equilibrado, donde la frente es ligeramente más ancha que la mandíbula y las proporciones resultan muy armónicas. La buena noticia es que prácticamente cualquier montura le funciona. El único detalle a tener en cuenta es evitar lentes excesivamente grandes que sobrepasen el ancho de la cara y rompan ese equilibrio natural.

Redondo. Caracterizado por mejillas más marcadas, mandíbula de líneas suaves y una longitud y anchura bastante similares. Para este rostro, las mejores aliadas son las monturas angulares: rectangulares, cuadradas y de estilo cat-eye. Aportan estructura y alargan la cara visualmente. Las monturas demasiado redondas, por el contrario, acentúan la redondez.

Cuadrado. Se distingue por una mandíbula bien definida y una frente ancha con líneas rectas paralelas. Las monturas de bordes redondeados u ovalados son perfectas para suavizar esos ángulos. En cambio, los marcos muy cuadrados o con esquinas muy marcadas terminan endureciendo la línea de la mandíbula.

Diamante. Destaca por tener pómulos anchos y definidos, con una frente y una barbilla más estrechas. Los modelos cat-eye, las formas ovaladas y los lentes con detalles o color en la parte superior funcionan de maravilla, ya que centran la atención en la mirada, equilibran la anchura de los pómulos y suavizan los rasgos.

Corazón (o triángulo invertido). Presenta una frente más ancha que se va estrechando progresivamente hasta llegar a un mentón afilado. Le favorecen las monturas que aportan peso visual en la parte inferior, los diseños al aire o semi al aire y las formas ovaladas. Es mejor evitar armazones muy recargados en la parte superior para no desequilibrar las proporciones.

Alargado. El rostro es visiblemente más largo que ancho. Aquí lo ideal es buscar monturas altas, de tamaño medio a grande, o con detalles en las varillas laterales, ya que ayudan a acortar el rostro e introducen anchura visual. Las gafas muy estrechas o pequeñas hacen que la cara se vea aún más alargada.

Un pequeño recordatorio de mi parte: todo esto son guías orientativas de estilismo, no reglas escritas en piedra. Al final del día, la moda se trata de experimentar y de sentirte cómoda con lo que llevas.

Más de una vez he usado los lentes de sol redondos de mi esposo, que tiene un tipo de rostro más cuadrado. En teoría eran los menos favorecedores para el mío, y sin embargo me gusta cómo me lucen. Así que úsalo como punto de partida, ¡pero nunca dejes de probarte lo que realmente te guste y te haga sentir de acuerdo a tu estilo y personalidad!

Seis formas de rostro —óvalo, redondo, cuadrado, diamante, corazón y alargado— con las monturas que favorecen a cada una

La regla universal: lo que aplica para todas

Más allá de la forma de tu cara, hay detalles técnicos de ajuste que hacen toda la diferencia entre unos lentes que te quedan impecables y unos que resultan incómodos o desproporcionados. Sin importar tu tipo de rostro, estas tres reglas universales nunca fallan:

  1. El ancho ideal (¡que no parezcan prestadas!). La montura debe enmarcar tu cara, no sobrepasarla. Si los laterales de los lentes sobresalen demasiado hacia los lados de tu rostro, perderán la proporción y darán la sensación de que te quedan gigantes o que no son tuyos. Busca que el ancho de la montura coincida con el punto más ancho de tus pómulos o sienes.
  2. El puente es el rey de la comodidad. Solemos fijarnos solo en el diseño de la montura, pero el puente — esa pieza central que se apoya en la nariz — es crucial. Si te queda ancho o flojo, los lentes se te estarán resbalando constantemente y te pasarás el día acomodándotelos. Si por el contrario aprieta demasiado, terminarás con marcas rojas molestas y el típico dolor de cabeza al final de la jornada. Pruébate la montura y asegúrate de que se asiente de forma firme pero cómoda.
  3. Cuidado con esconder tus cejas. Las cejas son las encargadas de darle expresión y marco a tu mirada. Lo ideal es que la parte superior de la montura quede justo por debajo de ellas o alineada con la línea inferior de la ceja. Si tus cejas quedan completamente tapadas o escondidas detrás del cristal, tu rostro puede perder expresividad.

El método que terminé usando sin proponérmelo

Sin darme cuenta, armé un sistema que le recomiendo a cualquiera que vaya por primera (o décima) vez a comprar sus lentes:

  1. Pide presupuesto, no compres el mismo día. Ir a mirar a las ópticas no te compromete a nada. Pide toda la información y la orientación que necesites, así te repitan lo mismo en cada una.
  2. Tómate fotos con cada modelo que te guste. Al ser unos lentes que usarás a diario, lo ideal es sentirte lo más cómoda posible con ellos. Así que ve a la óptica con un look que uses habitualmente y con tu maquillaje de siempre — si usas —, y tómate fotos con cada montura que te guste: de frente, de perfil y hasta de lejos, como si tomaras una foto de tu outfit. Las ópticas tienden a tener muchos espejos y luces altas, así que aprovecha y hazte todas las que creas necesarias.
  3. Consúltalo con gente de confianza. Yo les mandé las fotos a mi grupo de amigas, a mi mamá y a mi hermana, y lo discutí con mi esposo. Cada quien ve algo distinto: te pueden dar mucha más claridad sobre lo que quieres o, por el contrario, señalarte un modelo que no habías considerado. Eso sí, son opiniones. Difícilmente te vas a sentir a gusto usando algo que eligieron otros y con lo que tú no te sientes cómoda. Tómalo como una ayuda, pero la decisión final es tuya. Lo digo porque a mí me funcionó, pero sé que a otra persona podría abrumarla todavía más.
  4. Vuelve otro día, con la cabeza fría. La montura sigue ahí. Tú ya no estás abrumada y tienes la decisión previamente tomada. E incluso puedes aprovechar para revisar monturas parecidas a la que elegiste y darte una segunda vuelta antes de decidir.

Los errores que casi todas cometemos

Hay detalles que no salen en las guías de forma de rostro y que noté a punta de espejo:

  • Aunque para mi tipo de rostro los modelos más cuadrados o con ángulos rectos dicen ser los mejores, me encanta cómo me quedan los lentes ovalados e incluso los redondeados de mi esposo. Sigue tu estilo y tu intuición.
  • Así como hay tendencias de ropa, los accesorios no se quedan atrás. Vas a ver lentes de diferentes formas, colores y tamaños. Elige aquellos con los que te sientas más cómoda y que te hagan sentir tú misma. En mi caso, me fijé en que la única foto donde salía sonriendo era la de los lentes que más me gustaban.
  • Hay monturas de mil y un colores, además de las diferentes formas que puedas encontrar. Al igual que con la forma de tu rostro, la mayoría opta por elegir entre sus colores favoritos o los que vayan mejor con su tono de piel. Pero puedes ir más allá: piensa en los colores que más usas a diario en tu guardarropa, de qué color son los accesorios que más llevas, o decántate por un tono básico que combine con todo. También vale arriesgarte por una combinación única o excéntrica si ese es tu estilo.
  • Y algo que ninguna guía menciona: si usas audífonos, pruébate la montura pensando en el grosor de las patillas. Antes de mis gafas graduadas casi no usaba mis lentes de luz azul, porque combinarlos con los audífonos era terminar con molestia detrás de las orejas e incluso dolor de cabeza. Cambiar a mis JLab Go POP+ me alivió muchísimo, y desde entonces reviso las patillas con otro ojo. Para las que llevamos lentes, ese detalle cambia el día entero.

Tratamientos para cristales: ¿cuál necesitas realmente?

Ciertas ópticas tienden a ofrecer algunos tratamientos extra para el cristal, que resultan beneficiosos dependiendo del uso, del lugar donde vivas y de la sensibilidad a la luz que tengas. Teniendo en cuenta que hacen subir un poco el precio de los cristales, te explico los más comunes por si consideras que te serían útiles:

  • Antirreflejo. Elimina los reflejos molestos de cualquier fuente de luz: el sol, los bombillos, los faros de los carros de noche. Y además hace que en las fotos se te vean los ojos y no un brillo blanco.
  • Filtro de luz azul. Está diseñado específicamente para bloquear la luz de alta energía que emiten las pantallas de computadoras, teléfonos y tabletas.
  • Fotocromáticos (lentes fotosensibles). Se oscurecen al contacto con la luz solar y vuelven a ser transparentes en interiores. La opción más práctica si no quieres llevar dos pares de lentes a todas partes.
  • Protección UV y capas repelentes. Existen tratamientos que bloquean el 100% de los rayos ultravioleta en cristales transparentes, así como capas hidrofóbicas que repelen el agua, el polvo y las huellas de los dedos para mantener tus gafas limpias por más tiempo.

En mi caso me decanté por el antirreflejo. Porque aunque los uso mayormente para trabajar, también quiero poder usarlos al salir si lo siento necesario. Y para eso, este efecto me resulta más útil.

Además, hay algo que conversé con la oftalmóloga que me atendió. Al comentarle que ya tenía lentes de luz azul, me dijo que no hay evidencia científica sólida sobre ese filtro y que puede tratarse de un efecto placebo. Solo puedo decirte que a mí, y sobre todo a mi esposo, esos lentes nos han funcionado. Pero para mis gafas graduadas preferí elegir el antirreflejo.

Si tu presupuesto es limitado

Invierte en el cristal antes que en la montura. La montura es lo que se ve; el cristal es lo que te cambia el día. Podrás conseguir lentes ya estandarizados con monturas fantásticas, pero no hay como unos hechos para ti, con un cristal mucho más profesional.

En mi caso, las monturas de la marca Palazzo tenían un precio estándar sin importar cuál eligiera. En cuanto al cristal, había dos rangos de precio pero no mucha diferencia en la calidad, así que elegí la opción más económica con mi fórmula y efecto antirreflejo — lo cual elevó un poco el precio final.

Y si nada de esto te aplica

Si eres de las que entra a la óptica, señala una montura, sale en diez minutos y queda feliz: también está bien. Yo necesité dos visitas, un grupo de WhatsApp y un cambio de opinión sobre la marcha. Teniendo en cuenta que era mi primera vez eligiendo lentes, me gustó el método que utilicé.

Pero también hay quienes llevan lentes desde muy pequeños y ya saben exactamente qué les queda mejor y cuál es su estilo de montura. Y hay quienes todavía no han pisado un oftalmólogo, aunque hace rato sospechan que lo necesitan. Yo estuve ahí también.

Si quieres saber cómo terminó mi historia — incluido el cambio de opinión de último minuto y cuál es la montura que elegí —, te la cuento completa aquí. Además, aquí te dejo una infografía con la guía completa. Guárdala para cuando estés frente al espejo de la óptica.

Infografía con seis formas de rostro y las monturas recomendadas para cada una, más tres reglas de ajuste

¿Cuál es tu forma de rostro y qué montura crees que te gustaría llevar? Si vas pronto a elegir tus lentes, déjame tu experiencia y cuál fue tu opción final. Te leo en los comentarios.